



TEXTO PARA “MEDIO ROMBO ES UN TRIÁNGULO” - Alba Matilla IglesiasLo que hay debajoEscarba, escarba, escarba.Con las uñas llenas de tierra y el jardín repleto de huecos. Clara pinta cápsulas del tiempo extraídas de estos agujeros, vivencias que permanecen lúcidas con la ilusión de ser revisitadas: el dibujo de una mano hecha como una pequeña flor, la estrella de los carteles que prohíben introducir globos en el metro de Madrid, un beso, Mafalda. Cosas que yacen debajo de otras cosas. Una arqueología del afecto, y del deseo. Pero los motivos que pinta no son tan relevantes si los comparamos con el propio proceso que tiene lugar cuando lo hace. La ida y venida, la imagen que se configura, la forma de una nube que tú interpretas como un oso hormiguero y yo como un bebé.Graham Harman, a la pregunta de qué demarca los límites de un objeto, responde con el concepto de tensión; para el filósofo, la tensión entre un objeto y sus diferentes relaciones y componentes habla de una especie de vínculo de atracción originado entre todos sus participantes, y que marca el sentido de toda su ontología. Esta sensualidad inherente del objeto, esta atracción constante entre las ideas que reúne y que lo terminan componiendo, se asemeja mucho a la manera en la que Clara aúna diferentes imágenes por las que se siente afectada (afectada desde el afecto) a través de la pintura. Existe esa tensión entre los elementos que flotan, a veces dóciles y otras veces punzantes, en su obra; unas ideas que se seducen unas a otras, que se tambalean y cambian de peso constantemente, que se divierten entre ellas en una suerte de juego pictórico que no siempre somos capaces de descifrar como espectadoras. Pero he ahí también la gracia: los secretitos, como dice Clara, que se esconden en el proceso. Lo que hay debajo.Le Corbusier le escribió en su día un poema de amor al ángulo recto, y EDDI CIRCA dice que “yo contigo rombo rombo rombo”. Formas definidas y deseos intrínsecos de agrupar una línea a otra, que tienen más que ver con quien desea agruparlas y verlas juntas que con las propias líneas en sí. Hay una frase de Fontcuberta que dice algo así como dar un beso a una imagen durmiente y la obra de Clara, su jardín de cápsulas del tiempo, me lleva mucho a ese acto de despertar imágenes encriptadas a través de gestos mínimos. Un beso, rombos, ángulos rectos, secretitos. Unas alegorías durmientes que se han desperezado durante el proceso de la pintura y que ahora, en “Medio rombo es un triángulo”, nos miran fijamente, bien despiertas.